Gabriela Oyara
Prosa

La acumuladora de basura.

por Gabriela Oyara

La basura no siempre fue basura. Tal vez un producto de calidad dudosa, pero al principio era algo. Servía. Mataba un hambre momentánea, tapaba una necesidad, hacía de remiendo. Pero inevitablemente se convirtió en basura. Soy una acumuladora de basura, de cosas que deberían haberse tirado, de lo que ya no sirve.

A veces tengo plena conciencia de que la basura es solo basura. De que no importa si un día tuvo utilidad, si me hizo feliz: ya no tiene esa función, solo está tirada en un rincón de mi cuarto ocupando espacio, y aun teniendo buenos recuerdos afectivos con esa basura, realmente no sirve de nada más que ocupar el espacio que podría ser de algo nuevo, o que perfectamente podría estar vacío. Pero soy acumuladora, y eso me hace pensar que a veces la basura hasta puede servir de decoración retro, que puedo reciclarla y convertirla en algo nuevo. Y solo cuando la basura se muestra un problema mayor que la nostalgia que siento, la descarto. A veces la descarto pensando en su potencial de convertirse en algo nuevo, “si tuviera más tiempo”, “si tuviera más herramientas”; a veces me culpo por haber estropeado el producto y haberlo convertido en basura, pero si no hubiera sido yo, habría sido otra persona. La basura no siempre fue basura, pero una vez que lo es, lo más listo es descartarla y liberar el espacio, para que quizá algo que no se estropee con el tiempo pase a ocuparlo.

Gabriela Oyara

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