Rest in Piece
por Gabriela Oyara
Yo no quería que ella muriera, aunque todos y todo gritaran que era hora de que se fuera.
La amaba, a pesar de todo; amaba su inocencia, la forma en que creía en lo mejor de la gente, aun rompiéndose la cara más veces de las recomendables por tener tanta fe en la humanidad y en la bondad. ¿Cuántas veces cayó por tener esas creencias? Y yo la encontraba fuerte, aunque los demás no consiguieran ver la fuerza en ella, ya que siempre estaba triste; la gente no consigue ver fuerza donde hay tristeza, cree que el fuerte es aquel que mantiene el espíritu inquebrantable, a pesar de las infelicidades y adversidades presentes en su vida, lo que a mi ver es una locura.
Miro hacia atrás y siento orgullo de ella por haber intentado siempre mejorar, a su manera, como le enseñaron, como aprendió, o creía haber aprendido, de la vida. ¿Cuántas veces estuvo cerca de morir? ¿Cuántas veces rezó ella misma para que ocurriera?
Y entonces llegué yo, y cuanto más estaba, menos aparecía ella; cuanta más vida ganaba yo, más perdía ella. Pero yo no la maté: la dejé vivir hasta que no fue más que un recuerdo del pasado. Y cuando eso ocurrió, me sentí perdida: si ella ya no existe, ¿quién soy yo? ¿Quién es esta persona que escribe y qué hago con esta vida? Ella siempre sabía cuál era el próximo paso, estaba acostumbrada a aquella rutina. ¿Pero qué hacer cuando nada de eso es real? ¿Cuando todo cambia?
Durante meses intenté mantenerla viva en la memoria: sus hábitos, buenos y malos, sus amores, buenos y malos. Hasta entender que yo no soy ella, aunque un día lo haya sido. Soy algo más allá, algo que ella siempre quiso pero nunca fue capaz de ser. Ella murió para que yo naciera. Ella me creó para que yo la sustituyera. Sin rabia, sin resentimientos, solo amor. Mucho amor: ella me amó antes de que yo tuviera conciencia de mi ser y entendiera que yo también me amo, y me amo más de lo que la amo a ella. Y ella está tan orgullosa de lo que soy, y yo estoy tan orgullosa de ser un producto suyo.
Rest in peace, mi antiguo yo, gracias por todo, yo sigo desde aquí.
Gabriela Oyara.